viernes, 2 de octubre de 2026

LA TARDE RIOPLATENSE ETERNA: EL DÍA QUE UN CÓRNER PASÓ A LA HISTORIA | Pirincho

 



El 2 de octubre de 1924, Sportivo Barracas fue escenario de una jornada extraordinaria. Argentina venció 2 a 1 al Uruguay campeón olímpico y, entre la emoción de un gran partido y las novedades de una época que comenzaba a cambiar, nacieron dos expresiones que quedarían para siempre en el fútbol: el “gol olímpico” y la primera transmisión radial de un encuentro.



Había en el ambiente algo más que la expectativa de un clásico. Uruguay llegaba aureolado por su reciente consagración olímpica y el público argentino quiso tributarle el homenaje que merecía. Pero una vez que la pelota echó a rodar, los honores quedaron a un lado y apareció el fútbol, con toda su vieja nobleza.


A los 12 minutos ocurrió lo extraordinario. Cesáreo Onzari ejecutó un córner y la pelota, sin que nadie pudiera desviarla, fue a descansar dentro del arco de Mazzali. El público estalló. Había nacido, para nuestro fútbol, el “gol olímpico”. Poco después, Pedro Cea igualó para los uruguayos, pero Argentina no cedió en su empeño. A los 53 minutos, Domingo Tarasconi volvió a poner a los locales arriba.


El partido tendría todavía un episodio inesperado: a los 86 minutos debió ser suspendido por incidentes. Sin embargo, nada pudo borrar la trascendencia de aquella tarde. Hasta el alambrado que rodeó el campo quedaría asociado desde entonces a la palabra “olímpico”.


Y como si la jornada necesitara otra novedad, por primera vez la voz de un relator llevó un partido de fútbol argentino por las ondas. Atilio Leónidas Casime, asistido por el radioaficionado Horacio Martínez Seeber, inauguró así una nueva manera de vivir el fútbol. Sportivo Barracas fue, aquel día, mucho más que una cancha: fue una página de historia.



Argentina 2

Uruguay 1

Resumen del encuentro


Argentina: Américo Tesoriere; Adolfo Celli (28’ Ludovico Bidoglio), Florindo Bearzotti; Segundo Angel Médici, Mario Fortunato, Emilio Solari; Domingo Tarasconi, Ernesto Celli, Gabino Sosa, Manuel Seoane, Cesáreo Onzari – DT: Angel Vázquez.


Uruguay: Andrés Mazzali; José Nasazzi, Ernesto Mascheroni; José Leandro Andrade, Alfredo Zibechi, Pedro Zingone; Santos Urdinarán, Héctor Scarone, Pedro Petrone, Pedro Cea, Angel Romano – DT: Primo Gianotti.


Goles: 12’ (olímpico) C.Onzari (A); 22’ P.Cea (U); 53’ D.Tarasconi (A).


Incidencias; Suspendido a los 86’ por incidentes.


Cancha: Sportivo Barracas


Juez: Ricardo Vallarino


Observaciones; Partido amistoso

CAMPEONATO SUDAMERICANO 1921: ARGENTINA DEBUTABA CON TRIUNFO ANTE BRASIL | Pirincho

 



En el campo de Sportivo Barracas, la Selección venció por 1 a 0 a Brasil en la jornada inaugural del Sudamericano de 1921. Julio Libonatti marcó el único tanto de una tarde de lucha y firmeza albiceleste.



Buenos Aires vivía nuevamente una fiesta grande del fútbol. El Campeonato Sudamericano de 1921, organizado por la Argentina, abrió sus puertas en el campo de Sportivo Barracas con un encuentro que enfrentó a dos conjuntos de temperamento recio: la representación local y Brasil.



Argentina dominó las acciones desde el comienzo. Con un juego ordenado y decidido, buscó imponer su ritmo ante un conjunto brasileño que prefirió replegarse, cerrar los caminos y disputar cada pelota con singular energía. No resultaba sencillo penetrar aquella defensa, pero el equipo argentino insistía.


A los 27 minutos llegó la conquista que habría de decidir la jornada. Julio Libonatti, oportuno en la arremetida, encontró el camino del gol y puso a la Argentina en ventaja. Desde entonces, Brasil redobló sus esfuerzos, aunque la defensa albiceleste respondió con entereza y Américo Tesoriere custodió con seguridad su arco.


La segunda etapa tuvo el mismo tono de combate. Argentina manejó la ventaja, cuidó la pelota cuando fue necesario y no permitió que el adversario encontrara la maniobra capaz de quebrar su resistencia.


Así comenzó aquel Sudamericano que la Argentina habría de conquistar, dejando en el primer capítulo una victoria trabajada, seria y de esas que anuncian, sin estridencias, el temple de un campeón.



Argentina 1

Brasil 0


Argentina: Américo Tesoriere; Adolfo Celli, Florindo Bearzotti; José Alfredo López, Miguel Dellavalle, Emilio Solari; Pedro Calomino, Julio Libonatti, Gabino Sosa, Raúl Echeverría, Jaime Chavín.


Brasil: Kuntz; Barata, Telefone; Laís, Alfredinho, Dino; Guimarães, Candiota, Claudionor, Machado, Orlandinho.


Goles: 27' Julio Libonatti (argentino)

Estadio: Sportivo Barracas

Juez: Ricardo Vallarino


miércoles, 30 de septiembre de 2026

A 52 años de su llegada a la Selección: Menotti y el día en que empezó a cambiar la historia | Alberto Damián

 



En septiembre de 1974, César Luis Menotti aceptó hacerse cargo del seleccionado argentino con una condición que decía tanto de sus convicciones como de su manera de entender el fútbol: quería un proyecto, continuidad y libertad para trabajar. No buscaba solamente armar un equipo. Pretendía cambiar una estructura.



El anuncio no fue una formalidad más en los pasillos de la AFA. Después del triunfo de Peñarol sobre Huracán, el doctor David Bracuto fue hasta el vestuario para comunicarle a César Luis Menotti que su plan había sido aceptado íntegramente. Aquella decisión abría una etapa desconocida: el contrato llegaría hasta el Mundial de 1978.


Menotti no hablaba de una selección para salir del paso. Hablaba de jerarquizarla, de devolverle al jugador la importancia de vestir la camiseta nacional y de construir una organización capaz de sostener al técnico. Quería jóvenes, continuidad y una identidad reconocible. También quería algo que entonces parecía ambicioso: jugar con frecuencia contra las grandes escuelas europeas para que el fútbol argentino dejara de ser sorprendido.


Su idea futbolística era precisa. Jugadores hábiles, inteligentes, con buen gusto, solidaridad y responsabilidad. Primero, precisión; después, velocidad; finalmente, movilidad. Y una premisa que resumía buena parte de su pensamiento: saber jugar cuando se tiene la pelota y saber defender cuando no se la tiene.


Mientras el Mundial de 1978 todavía parecía lejano, Menotti ya hablaba de él como destino. Incluso imaginaba que llegaría un momento en que nadie preguntaría cómo formaba la Selección, sino apenas si había algún cambio.


Aquel septiembre no fue solamente el comienzo de un ciclo. Fue el momento en que una idea empezó a buscar su lugar en la camiseta celeste y blanca.

LA TARDE RIOPLATENSE ETERNA: EL DÍA QUE UN CÓRNER PASÓ A LA HISTORIA | Pirincho

  El 2 de octubre de 1924, Sportivo Barracas fue escenario de una jornada extraordinaria. Argentina venció 2 a 1 al Uruguay campeón olímpico...